lunes, enero 10, 2011

Y hacer pito catalán a la muerte



“Sin embargo estoy aquí,
resucitando”

(La Cigarra, María Elena Walsh)

A veces, las noches son hermosas, las estrelladas, esas que dan ganas de salir a dar una vuelta, contemplar el mar, ver amigos, charlar, reír, reír mientras se pueda. Esas noches pueden ser hermosas no sólo porque la temperatura ayuda, o porque las nubes han decidido ir a ensombrecer otros cielos, sino porque alguien nos deja, alguien hermoso. Y la lluvia no aparece como símbolo del seguro llanto que provocará evocarla, y el viento no surge, corrosivo, para llevarse los recuerdos, porque hoy, los recuerdos, han sido todos felices.
Las despedidas imposibles, no son las que no queremos hacer, sino, simplemente, las que no podríamos hacer nunca. Y está bien que así sea. Si, la infancia ya había quedado lejos antes, cuando la vida se descubría no siendo lo que se esperaba que sea. Cando la infancia iba haciéndose cada vez más inalcanzable, cuando las memorias de los primeros años se empañaban, como si fueran vivencias de otro, pero, aún así, a veces sin saber como, seguíamos cantando.
Cada día, algunos más, otros, -afortunados-, menos, nos matan, nos matamos, nos morimos solos, tantas veces y, después de todo, seguimos cantando, porque en el fondo, aunque las capas pérfidas de las décadas en su afán de ir siempre hacia delante quieran robarlo todo, al fin y al cabo, lo único que queremos es tiempo, pero tiempo no apurado, sino tiempo de jugar, que es el mejor.
No pedimos mucho, y parece depender de nosotros, sólo tenemos que creerle a María Elena, que siempre nos dijo que a la hora del naufragio y de la oscuridad, alguien te rescatará, para seguir cantando... y hacer pito catalán a la muerte, porque aunque, otra vez, nos arranca un pedacito y se lo lleva, todavía podemos, todavía... eso: seguimos cantando.
La verdad es que está hermoso para salir, salir y dar una vuelta, salir y brindar por María Elena Walsh, y por los niños que alguna vez fuimos, los niños que ella eternizó dentro nuestro. Todos somos sobrevivientes que vuelven de alguna guerra, pero la esperanza que habita en sus canciones nos obliga a buscarnos, aunque sepamos que no necesariamente nos hará feliz lo que encontremos, busquemos más, busquemos bien, todos fuimos hermosos aunque sea un rato a los 9 años.
Y ése nosotros, el que está todavía ahí, esperándonos para contarnos un sueño lindo, como la risa de un bebé, ésos que fuimos, así como la esperanza y las ideas, a diferencia nuestro, no morirán jamás.

María José Sánchez
Mar del Plata

viernes, noviembre 26, 2010

Los hippies violentos, existen

“Cuanto más se prolongue la violencia, (...)
se crea una tradición de violencia y
los hombres aceptan escalas de valores,
de acuerdo con las cuales los actos de violencia
 se computan como hechos heroicos o virtuosos.”
(Aldous Huxley)

La dinámica natural de los días, sumado al sinfín de noticias con las que somos bombardeados todo el tiempo, hace que nos perdamos algunos detalles de la realidad en la que se vive. A veces se nos escapan datos de cuidado o leemos tan rápido que no hacemos a tiempo de observar entre líneas.
El martes pasado, en una columna del diario La Nación, Rolando Hanglin, hizo pública una forma de pensar las relaciones de poder entre hombres y mujeres. Él se cuida de aclarar que ésa no es violencia de género, sino que cuando un hombre “desea expresar un sentimiento, la puede (a la mujer) zamarrear o abofetear: nunca con intención de ocasionar una herida física”. Ése es el momento exacto en que debe encenderse un alerta gigante: estamos en presencia de apología a la violencia de género, lisa y llanamente.
            Resulta llamativo como se disfrazan algunos a veces, se hacen llamar hippies, se dicen progres, desvirtuando obscenamente el término. Detrás de esta pose casi liberal, se esconde y espera agazapado alguien que no sólo avala que las mujeres sean golpeadas y expongan sus mejillas en pos de lograr que el hombre pueda evacuar “la erupción de una emoción inevitable”, sino que, además, alienta al lector a vivir semejante experiencia: “El que no vivió estas circunstancias, se lo pierde: en ocasiones, las palabras no alcanzan para descargar un sentimiento, de manera que los bifes vuelan, y suelen volar de ida y vuelta”
            Justo ayer, dos días después de dicha columna, fue el Día Internacional de la violencia de Género, con todo lo que ello conlleva: violencia doméstica, laboral y hasta trata de personas. Hay violencias naturalizadas, difíciles de erradicar, porque se convierten en la normalidad. Leer estos pensamientos, estos comentarios, en este caso en diarios de tirada nacional, jamás debe transformarse en algo cotidiano, nunca debemos dejarlo pasar como un pequeño detalle, porque son loas al maltrato, ponderaciones a la intimidación, al terror que miles de mujeres sufre día tras día.
            ¿Sabrá Hanglin que después de esa primer cachetada tan chic que él promueve a degustar, muchas, muchísimas veces sigue otra y otra y más golpes y vejaciones y hasta la muerte? Sí. Hanglin sabe.
            De nosotros depende denunciar estas cuestiones que indignan, ponerlos en evidencia, hace conocer como piensan y quienes son. Está en nuestras manos, en las manos de nuestra sociedad tomar esa decisión, si no nos oponemos a ésto y callamos estas situaciones, dejándolas pasar como si esas bofetadas no dolieran, como si muchas veces no se multiplicaran hasta el pánico, seremos tan cobardes como ellos, seremos cómplices de estos promotores de la violencia.

María José Sánchez
majosanchez@gmail.com

jueves, noviembre 18, 2010

Los golpes de la política


 
Eventos pugilísticos en el Congreso, eran los de antes, como cuando en 1917, en el recinto, el Diputado Radical Oyhanarte le tiró una carpeta al Socialista Juan B. Justo en un frustrado intento por silenciar sus palabras, el problema fue cuando erró el tiro, golpeó a otro Diputado, y una sucesión de hechos bochornosos terminó en trifulca.
Las escenas dignas de un Ring que hemos visto en las últimas horas, están malinterpretadas. La Diputada Camaño no dedica las horas de ocio a practicar boxeo, ni Kunkel dedica su tiempo libre a hacer de puching ball. Lo que aquí sucedió, no se debió a la efervescencia producto de una discusión acalorada, o a la impulsividad de la Diputada, o a la falta de reflejos del Diputado Kunkel, sino que ésto fue una certera desviación del eje de la discusión, y muy efectiva, por cierto.
Hasta ese momento, se estaban discutiendo cosas muchos más importantes y de mayor envergadura que un cachetazo sorpresivo. Se estaban discutiendo las supuestas presiones recibidas en la última sesión sobre el Presupuesto 2011 por la ultrarreligiosa Diputada Cyntia Hotton, es más, se estaba por proceder a la votación sobre ese tema y la oposición tenía algo claro: perdía esa contienda. Ese ya famoso bofetón, logró obturar que la mayoría de los Diputados presentes en la Comisión de Asuntos Constitucionales (que la Diputada ‘propinante’ preside) manifestara su vocación de que las denuncias fueran desestimadas por falta de pruebas y pasaran a archivo.
En pocas palabras, Graciela Camaño, se inmoló al mejor estilo Bonzo y se llevó en sus espaldas todo el peso del escándalo, pero logró su cometido original: evitar esa votación. A todo esto, surgen quienes se burlan de estos hechos de pugilato, quienes se indignan por ellos y hasta quienes los justifican. Ahora bien, la oposición durante todo el debate el la Cámara de Diputados y hasta en dicha comisión, adujo en reiteradas oportunidades que el oficialismo  ‘no quería discutir el Presupuesto’, resulta cuando menos llamativo como esa misma oposición zanja las diluciones cuando no las puede ganar.
Pero algo resulta aún más inquietante, si éste es el sistema que algunos que pretenden ser gobierno (otra vez) atinan utilizar para resolver los conflictos y, por sobre todas las cosas, si la violencia explícita es la carta a jugar en situaciones donde las discusiones se pierden, entonces es hora de ir a los botes salvavidas, con premura, porque nos ha tapado, finalmente, el agua. Y aquí no pierden sólo los Diputados o la política, sino que perdemos todos.

María José Sánchez
majosanchez@gmail.com

lunes, noviembre 08, 2010

Los de antes, los de ahora, los de siempre



"Ser joven y no ser
revolucionario
es una contradicción
hasta biológica"

(Salvador Allende)


Los jóvenes que hemos asistido a la escuela durante la década de los ’90 y participamos de alguna manera en política, trabajando por una sociedad más justa e igualitaria, podría decirse que conformamos un hermoso grupo de bichos raros. Hemos sido criados educativamente en pleno neoliberalismo, cuando no se hacía una Ley de Medios o un Ingreso Universal, sino se privatizaba Aerolíneas o YPF. Cuando no se enjuiciaban a los genocidas responsables de la dictadura, por el contrario, se los indultaba. Cuando lo importante no era buscar a los nietos que nos faltan, sino ver al Presidente jugar al Básquet por cadena nacional, así, con su ritmo cadencioso.
Sería un grosero error de miopía política decir que en la década menemista no se hizo nada por motivar la participación de los adolescentes y los jóvenes en la sociedad y más aún, en la política. Pues todo lo contrario. Durante ese período se hicieron grandes esfuerzos por alejarnos de la realidad en la que vivíamos, intentando hacernos creer que Mar del Plata era Miami, que no había nada mejor que lo que venía del Norte, o que éramos superiores y muy distintos que el resto de Latinoamérica. La frivolidad, la peligrosa desinformación, a la orden del día.
Algunos, que se han criado así, aprendieron bien y asimilaron esas recetas separatistas, esas prédicas de lo banal como forma de vida. Otros, no. Otros ya venían resistiendo desde antes y nos contaban a los que no llegábamos a los 20 antes del 2000 que así no era, que había que leer, que había que prestar atención, nos decían con su aguante, que la ignorancia política es la peor, sobre todo si es consciente y voluntaria. Muchos entendimos que la única manera de cambiar aquello que se considera malo en el tiempo que te toca en suerte, es involucrarte, es usar ese fervor propio de la juventud para ver todo, oír todo y sacar las conclusiones propias y así poder decir todo lo que se piensa con la convicción que sólo puede dar saber realmente algo y creer realmente en algo.
Tal vez, diez o doce años después, la participación es más natural, menos extraña, aunque muchos descubren a los jóvenes con asombro ahora. Es notorio que las condiciones actuales del país propician la multiplicación de militantes, tanto por lo que se ha avanzado, como por lo que falta hacer. Pero durante mucho tiempo hicieron todo lo que estuvo a su alcance para desacreditar a la política como herramienta transformadora de la realidad. Trabajaron duro, en serio. Usaron otras estrategias, no te desaparecían físicamente, pero tenían el mismo fin: sacarnos de en medio, eliminar la pasión, la fuerza, el ímpetu y por sobre todas las cosas, las ideas.
Pero no lograron tan amañado y siniestro objetivo y aquí estamos, como hace más de 30 años, como hace diez, como estaremos mañana, los jóvenes militantes, los de antes, los de ahora, los de siempre.

María José Sánchez
Majosanchez@gmail.com

miércoles, octubre 06, 2010

Los Desimaginadores


             Hay que estar preparado para ver y escuchar cualquier cosa. A estas alturas, la sensación de sorpresa, ha de ser algo tan ajeno a nosotros que parece hasta natural no inmutarse ante las cuestiones más descabelladas. Ahora resulta que hay quienes planean boicotear un mandato constitucional, como El Censo Nacional de población hogares y viviendas que, entre muchas otras cosas, se realiza para determinar la cantidad de representantes de los ciudadanos en el Congreso Nacional y las legislaturas provinciales y municipales. Como especifican los Art.: 45 y 47 de nuestra Constitución Nacional, el censo debe llevarse a cabo cada 10 años, en los años terminados en 0, conforme a las pautas establecidas por la ONU, a la cual este año adhieren alrededor de 60 países, además de la Argentina, claro.
            Debemos tener presente, como en el último Censo que se hizo un año después de lo debido, durante la presidencia de De La Rúa, que la implementación de éstos se encuentra descentralizada, quienes se encargan de llevarlo a cabo son las respectivas provincias a través de las Direcciones Provinciales de Estadística, donde los datos que se recavan constituyen un insumo fundamental para la implementación de las políticas públicas de los próximos períodos de gobierno.
            Ahora, los fomentadores del miedo, los desestabilizadores, los que sólo atinan a promover el caos, no sólo porque eso se proponen, sino también porque eso es lo único que han demostrado saber hacer, esos, los de siempre, intentan causar un boicot al Censo 2010. No asombra, porque no es original. Son los mismos que rogaban que la Selección de Fútbol no saliera Campeón del Mundo en junio pasado, para que no lo capitalice el Gobierno actual. Son los que se ponen felices cuando el pueblo es infeliz. Pero no extraña, porque no es nuevo. Son los desimaginadores, que ya no saben como hacer para volver a los lugares donde ellos se sentían cómodos, allá arriba, comiendo pizza con Champang, andando en Ferrari, diciendo que algún día nos iba a llegar el derrame a los que nos toca estar abajo, siempre.
            Ya aprendimos a reconocerlos en estas jugadas, y en otras tantas. Por eso, atendamos al censista con los recaudos del caso, como es pertinente, como los atendimos hace 10 años, hace 20, como los atenderemos dentro de una década, y no caigamos en las trampas burdas que nos tienden aquellos a los que les conviene sembrar dudas y temor, que son, ni más ni menos, quienes quieren hacernos vivir en la ignorancia.

María José Sánchez
majosanchez@gmail.com

jueves, septiembre 09, 2010

Las peores contradicciones

            Siempre, al estar día tras día trabajando problemáticas que imponen cada una de ellas su importancia a través de su diversidad, surgen otros temas que se presentan e irrumpen con la fuerza de lo urgente, de lo que no puede esperar más. Esos son, justamente, los ejes que deben sustraernos y colocarnos en el lugar que debemos estar, predispuestos a ofrecer una labor rápida y clara que apunte a su solución. 

            Hoy, no sólo estamos hablando de las temáticas tradicionales que afectan a los vecinos de General Pueyrredon, aquellas que merecen una acción permanente, no estamos refiriéndonos a baches que dificultan la vida cotidiana, a la ausencia de iluminación que corroe la seguridad en los barrios, no. Hoy estamos hablando de la Trata de Personas, del abuso, de la humillación, la vejación y la tortura. 
            Podemos suponer que desde el ejecutivo comunal tienen alguna especie de orden de prioridades, que, claro, no es el nuestro. Pero indigna saber que en ese presumible escalafón no se encuentra éste tema. Aquí estamos hablando del negocio con seres humanos, acá estamos refiriéndonos a que está en juego la vida.

            Por estas horas, el ejecutivo, a cargo del Intendente Pulti, presentó un proyecto de habilitación por excepción de un local céntrico con el uso de “Café-Bar Nocturno”, el cual ya había sido allanado hace meses en el marco de una causa judicial de trata de personas que se tramita en la Justicia Federal. Luego, ante el repudio generalizado de quienes se esfuerzan todos los días para terminar con este flagelo, lo retiró por ‘cuestiones administrativas’.

            Que contradicciones tan nocivas nos plantean a veces los que, desde el municipio, dirigen los destinos de Mar del Plata y Batan. ¿En cuántos medios necesita salir el Intendente diciendo que se ocupa de este tema, para que le creamos? En ninguno. No hace falta. Lo único que resulta imprescindible es que accione las políticas adecuadas para batallar contra este mercado de explotación sexual, donde intentar habilitar un comercio allanado, existiendo una ordenanza que establece la baja de la habilitación en aquellos casos donde se “verifique, constate o sospeche esta problemática”, resulta, cuando menos, un salto hacia atrás en la lucha contra la esclavitud sexual y una demostración cabal de las falencias de éste gobierno.

María José Sánchez
majosanchez@gmail.com

jueves, junio 24, 2010

Bariló Bariló

“La muerte de cualquier hombre me disminuye
porque estoy ligado a la humanidad; por
consiguiente nunca hagas preguntar por
quién doblan las campanas: doblan por ti”

(John Donne)

    Pasamos a octavos de final. Todo un país palpitando el gol de Palermo, la clasificación. El fútbol proporciona esas cosas, logra equiparar a ricos y pobres en un mismo grito, los puede unir en la alegría. Todos juntos festejando. También logra que tengamos la mirada puesta en otro lado, sabemos que pasa a miles de kilómetros en Sudáfrica, conocemos cada detalle de los entrenamientos de nuestra selección, pero como tenemos la atención tan desviada, ni nos percatamos de que Diego Bonefoi no gritó ningún gol. Diego era un chico de 15 años. Diego era un chico de apenas 15 años que vivía en Bariloche. Diego era. El cabo Sergio Colombil de la Policía de Río Negro se llevó la vida de Diego al dispararle por la espalda, en la nuca. Balas de plomo a menos de 3 metros: fusilamiento. 

    Otra vez una Copa del Mundo nos aleja la realidad y nos distorsiona la verdad. Claro que no es culpa del fútbol, el Mundial es sólo una excusa inmejorable para que en los medios nacionales no se le de el espacio que necesita y merece este tema. Otros dos jóvenes fueron muertos por tiros de 9 milímetros en la represión policial que se produjo en el barrio donde Diego vivía, durante la protesta frente a la comisaría 28, ubicada justo a media cuadra de su casa.

    En el sur argentino se reprime y no es de ahora, a Carlos Fuentealba le destrozó la cabeza un cartucho de gas lacrimógeno en 2007, cómo si fuéramos a olvidarnos. Cómo si pudiéramos olvidarnos. Lo que pasa en Bariloche va a seguir pasando, hay muchos intereses en juego como para que no pase. Zonas que las autoridades locales y provinciales liberan a una policía salvaje y asesina para que las ‘controle’. 
    Ahora, no ha de asombrarnos que estos hechos de violencia ocurran en los barrios de Bariloche que presentan mayores carencias sociales. La represión es la vieja fórmula. Los chicos que fueron presos, maltratados y golpeados reclaman por estas horas, desde esos barrios sitiados, que no miremos para otro lado.

    Gritemos los goles, cantemos, alegrémonos con los triunfos, alentemos, pero tengamos la misma convicción y la misma fuerza para pedir justicia por ellos.

María José Sánchez

martes, mayo 18, 2010

Ni drogas ni bingo: educación, salud y comida.



“La forma en que la gran masa
de los pobres son tratados por
 la sociedad moderna es
verdaderamente escandalosa”
(Friedrich Engels)

Escribir algo acerca de esto algunos días después no pierde vigencia. Este señor ha demostrado que ciertas formas de pensar, ciertos comentarios filo fascistas siguen tan vigentes como siempre, así que no me apresuré en expresar lo que tengo ganas de decir, me tomé un tiempo para obtener cierta perspectiva y no escribir desde la bronca más fresca.
Las últimas declaraciones del Senador Ernesto Sanz, han ocasionado múltiples réplicas, desde diversos sectores de la política nacional. Sus dichos nos recuerdan cuán distantes del pueblo se encuentran muchos hombres y mujeres que, en representación de quienes los votaron, dirigen los destinos de nuestro país. Decir con toda la boca que  “Por la Asignación Universal por Hijo aumentaron el consumo de droga y el juego”, es estar de espaldas a una realidad que no necesita datos cuestionables provenientes del Indec, sino que puede palparse en las escuelas públicas, en el consumo en variadas áreas y, si este señor se animara, hablando con aquellos que reciben mes a mes dicha asignación.
Sanz está tan en las antípodas del pueblo necesitado, que diciendo esto, no sólo incurre en una falsedad, sino que pretende humillar una vez más a los sectores más desprotegidos, como si los pobres, por ser pobres, no supieran que hacer con un dinero que el Estado, cumpliendo con su obligación, proporciona por hijo vacunado y escolarizado a los padres, ya sean trabajadores en negro, desocupados, empleadas domésticas, o sub ocupados, es decir, a los argentinos que más lo precisan. Esto no es un ataque al gobierno actual, estas declaraciones son en sí mismas una aberración porque surgen desde su forma de pensar y de sentir la realidad, no se confunde cuando lo dice, no está sacado de contexto, lo dijo, porque así es como él piensa.
Como si fuera poco, agrega: “No se trata de estigmatizar a ningún sector social”. Por favor, faltaba más. Él propone volver a la Teoría del derrame de los ’90: propone que las ventajas del crecimiento económico de los sectores que en la actualidad general la riqueza, caiga dadivosamente sobre el resto de la sociedad que se encuentra al margen de la producción de dichos ingresos. Eso ya lo vivimos muchas veces y demostró que funciona muy bien para los sectores concentrados, los monopolios económicos, pero no para el resto de los habitantes de la nación que, por supuesto, somos inmensa mayoría. Esta asignación universal, por el contrario, promueve algo inversamente proporcional a esa teoría nefasta: los ingresos provienen desde abajo, desde los sectores más postergados y comienza a derramarse hacia arriba, traduciéndose en consumo en diversas áreas, según el Conicet, por ejemplo industria alimentaria (los pobres comen Sanz), textil (los pobres se visten Sanz), juguetes (los pobres cobran esta asignación porque tienen hijos que juegan Sanz, como los hijos de los ricos), comercio y otras actividades diversas que, debemos aclararle al senador, nos son el consumo de Paco y las Maquinitas.

María José Sánchez





jueves, mayo 06, 2010

Sólo con mirar hacia el costado

“Justicia, igualdad y libertad
son algo más que palabras,
son perspectivas”

(V de Vendetta)

        Cuando somos chicos, nunca nos llegamos a imaginar cuan difícil puede llegar a ser crecer. Aunque nos expliquen, sólo la experiencia de ir viviendo la vida nos demuestra lo arduo y trabajoso que es simplemente seguir, moverse hacia adelante. Porque crecer, es eso, avanzar. El individuo crece hasta por cuestiones biológicas, crece siempre, aprende a veces. También pueden crecer las sociedades o sectores de ella, pero este es un proceso más lento y complejo por la pluralidad de su composición. Las sociedades pueden estancarse en ese crecimiento durante mucho tiempo y hasta, a veces, pueden retroceder. Aunque hay otras oportunidades en que dan un salto hacia adelante. Se catapultan hacia lo que deberían ser. 

        Estamos viviendo la historia, es una gran época para ser parte de ésta sociedad, es un gran momento de modificaciones a temas trascendentales que nos llenaban de vergüenza e impotencia. Porque las voces, en su pluralidad, tendrán una Ley de Medios que las respalde, aunque a muchos les de urticaria. Porque las amas de casa ya no deben explicar que lo que hacen en sus casas, no es nada más ni nada menos que trabajar y que por ello son jubilables. Porque los bebes que nazcan a partir de ahora, tendrán un Estado que cumplirá con su deber, porque sus padres, aunque sean desocupados o trabajadores en negro, tendrán, al menos, una mínima tranquilidad en el banco, todos los meses. Porque los asesinos, los torturadores y apropiadores, ya viejos y patéticos, deben estar enterándose que la impunidad que los mantenía cobijados y calentitos, terminó y que sus últimos años, son para la justicia. Porque los nietos que no saben o que no quieren saber, van a ser encontrados, porque nunca vamos a dejar de buscarlos. 

        Son momentos en los cuales empiezan a haber leyes que, de a poco, nos están incluyendo a todos. Una amplia porción de esta sociedad está dando debates merecidos, buscando soluciones necesarias, desde diversos sectores políticos. Estamos reparando décadas de discriminaciones y abusos, décadas de hipocresías y bajezas y falta aún mucho más. Las personas del mismo sexo, si así lo quieren, podrán casarse. No porque necesiten de un papel para quererse, no porque necesiten que el gobierno o los diputados los autoricen a formar pareja, a convivir, a vivir sus vidas plenas sin esconderse. No. Éste es un cambio fundamental porque ahora el Estado y las leyes no harán más diferencias, no segregarán a unos y ampararán a otros por su condición sexual, aunque a muchos, todavía, les cueste comprender que Igualdad, no significa que somos todos iguales, sino que todos debemos tener las mismas oportunidades. 

        Entonces, es una gran época, porque son cambios que se motorizan desde sectores de esta sociedad. La historia ha de hacerse así, creciendo, avanzando y retrocediendo, para que cuando nos toque mirarla desde lejos y la memoria juzgue nuestros actos de hoy, lo que veamos nos depare sonrisas y si hay alguna lágrima, que sea de dicha. Ahora nos toca a nosotros, los habitantes de este pueblo y de este tiempo, mirar hacia adelante, sin volver a mirar a nadie por encima del hombro, pudiendo, de a poco, reconocernos en el otro, aceptarlo  como es, sólo con mirar hacia el costado.

María José Sánchez

Foto: Javier Fuentes

miércoles, marzo 03, 2010

El proveedor de iniquidades


La rebotadora pelota del oportunismo político dio un nuevo pique para el lado de la vergüenza: el 'salvador' de la oposición es Carlos Saúl Menem. Hay que escribirlo letra por letra para intentar creerlo. Ése, el infame neoliberal que nos robó todo lo que pudo, que mató de hambre al pueblo, que subastó al mejor postor los bienes nacionales, que logró dejar fuera de la escuela a miles de chicos, que nos hundió en la peor indigencia mientras jugaba al fútbol y se daba dos besiños con Xuxa por cadena nacional. Ése. El proveedor de iniquidades.

En busca de estas mayorías, circunstanciales, como todas las mayorías, han demostrado, tanto en Diputados como ahora en el Senado, carecer de dignidad. A nosotros, a los que nos revuelven el estómago y nos condenan al asco, ni siquiera nos dejan el asombro, porque no es la primera vez que escupen la memoria y la pisotean, no es la primera vez que insultan nuestra inteligencia y ensayan explicaciones que lejos están de lograr convencernos de algo más que no sea que lo único que saben hacer es negociar con las necesidades de los que menos tienen, atribuyéndose ideales que no practican.

Pedimos un poco de honestidad, un poco de decencia, pedimos demasiado. Disfrazados de creadores de alternativas centroizquierdistas, escondidos detrás de la careta del progresismo, ven la paja en el ojo ajeno mientras las vigas en los propios están por dejarlos ciegos. Es innegable todo lo que falta por hacer, nadie desmiente ciertos errores oficiales, pero no se necesita claridad meridiana para saber que éste no es el camino, que así no se avanza, que de esta manera lo único que se logra y con creces, es facilitar que la derecha argentina se reagrupe, contando con estos obsecuentes que le allanan el camino y demuestran, destruyendo, la incapacidad que tienen para construir.

María José Sánchez

lunes, diciembre 14, 2009

Si ladran, vamos bien





“Los amigos del barrio pueden desaparecer,
pero los dinosaurios van a desaparecer.”


(Charly García)




    Ya no asombran a nadie. Indignan, enfurecen, entristecen un poco, pero ya no causan asombro. Llevan tantas décadas de lo mismo, que hay que estar muy distraído para no reconocerlos al instante. Hay épocas en que se camuflan bien, hasta logran mimetizarse con el entorno. Hay otros momentos, por el contrario, que se revuelven y se arrastran y debaten en el barro, y son tan llamativos, que es difícil no notarlos.


    Acá están, otra vez. No porque volvieron, sino porque nunca se fueron. Los que nadaron en las negras aguas de la impunidad por tanto tiempo son así, creen que pueden seguir siendo impunes por siempre. Error. Grave error. La cobardía que movilizó antaño sus actos oscuros, obra nuevamente, ahora algunos hasta se animan a dar la cara. Hay que reconocer semejante gesto de bravura. No cualquiera pide un descabezamiento de autoridades democráticas a voz en cuello en estos días. Hay que tener muy claro los principios que mueven la necesidad de ver sangre en la plaza pública, hay que ser muy fascista para sostener semejante afirmación. Insisto, no cualquiera.


    Ahora, hay que saber entenderlos, les vienen pegando abajo. Cárcel común, perpetua y efectiva... juicios al ángel más negro de todos... hasta les bajaron el cuadrito de Jorge Rafael. Y los bolsillos, si los bolsillos pudieran hablar.... seguramente dirían cosas un poco extrañas, referidas a esposas de caballos o a los animalitos que viven en el mar, como si planearan salir de caza. Es que están tan alborotados que dicen cualquier cosa, están tan escandalizados que hasta nombran a Posse como Ministro de Educación, será para ver si con eso 'aprendemos'.


    Épocas como éstas obligan a pronunciarse. Yo, que no soy yegua ni pescado, siento la necesidad de decir que no se trata de adhesiones partidarias, o de cuan simpática me cae una medida o cuanto desacuerdo con alguna ley. Hoy, ahora, se trata de levantarse firmes ante semejante embate de lo peor de todos los tiempos, de los asesinos, de los apropiadores, de los torturadores, de los que destruyeron el tejido social de este país, para amasarlo y manejarlo a sus propios antojos durante tanto tiempo. Si por las mezquindades que genera hablar desde el oficialismo o desde la oposición, caemos en lo peor que puede hacer un pueblo: no aprender de sus errores y damos un paso atrás, mereceremos semejante derrumbe. Y si las Madres, Las Abuelas y los Hijos no lo dieron, nosotros tampoco.


María José Sánchez

lunes, noviembre 16, 2009

Otro transporte es posible, porque otra forma de gobernar es imprescindible




Quiero compartir algo contigo Bart:
Tres pequeñas frases que te
ayudarán a lo largo de tu vida:
1- ¡Cúbreme!, 2- ¡Buena idea Jefe!,
3- Estaba así cuando llegué.”
(Homero Simpson)




  Estudios recientes confirman las sospechas: la absorción de calcetines de manera descontrolada, resulta nocivo para la memoria. Quedó científicamente demostrado, ya no puede haber dudas al respecto. Lo que en estos momento asusta más a los médicos, es que el perjuicio que causa en los recuerdos, puede ser potenciado si el sujeto en cuestión incursiona en la política.

    En estas horas hemos podido leer declaraciones que, lamentable, ratifican estos temores. Un concejal del oficialismo local, ha hecho declaraciones atípicas y llamativas, que evidenciarían los peores pronósticos para su salud. Acusaciones a otro concejal -socialista, opositor- cuando éste manifestó su preocupación por la seguridad de los choferes de colectivos, en el supuesto caso de que se coloque el sistema de cobro del boleto mediante las famosas monederas, confunde a la opinión pública. Lo bueno es que ante esta enfermedad, hemos descubierto un antídoto: mantenerse firme y no abandonar las ideas originales, esas que hacen que ciertos concejales de la oposición -socialistas- nunca hayan votado un aumento del boleto y hayan propuesto -sin éxito- otro sistema de transporte posible, integrado, económico y más seguro. El efecto olvido oficia de culpable: cuando los choferes manejaban dinero a bordo, sufrieron infinidad de robos (al igual que los pasajeros) y torturas físicas por unos pocos pesos.

    Los actores políticos marplatenses que no utilizamos la genuflexión como práctica militante, estamos a salvo de éste nuevo flagelo. Es por ello que recordamos el asesinato de Angel Pedro Martínez, viudo, de apenas 34 años, con hijos, en Noviembre del 2005, por un ingrato botín de apenas $17. No es demagogia, es simple memoria.

    Ahora bien, si los que creemos en la política como medio de transformación de la realidad, los que trabajamos todos los días para mejorarle la calidad de vida a los vecinos, no alzamos nuestra voz cuando vemos como se pretende instalar un sistema de cobro del boleto ya obsoleto, perimido y descartado por muchas ciudades importantes del país, tanto por los riesgos obvios de transportar dinero a bordo, como por el hecho fáctico de que no hay monedas, de que ese esquema favorece el no-control, de que es un evidente retroceso y por sobre todas las cosas, que pone en peligro nada más y nada menos que la vida de los trabajadores, entonces, o hemos equivocado nuestro camino, o tenemos una sobredosis de medias del Jefe atoradas en la garganta.


María José Sánchez


miércoles, octubre 21, 2009

Ausente sin aviso



    Dar la información minuto a minuto ha de ser un trabajo arduo, complejo, debe de requerir una gran dedicación. Las personas que, como yo, no nos dedicamos a informar, -y mucho menos a seguir y transmitir las noticias al momento que suceden-, contamos con cierta libertad temporal a la hora de opinar sobre los temas. Es por eso que resulta más cómodo, pues permite una perspectiva distinta, por un lado, con la humildad de asumir hasta donde sabemos sobre ciertos temas, y de lo que no se sabe, no decir nada. Y por el otro, con cierto valor, ya que siempre se opina desde el mismo lugar, diciendo lo que se piensa, escribiéndolo y, en el mejor de los caso, publicándolo.

    Desde ese sitio, es que quiero hablar de la sensación que me queda después de haber vivido la toma del Concejo Deliberante de General Pueyrredon desde adentro, es cuan desprotegidos estamos los marplatenses y los batanenses. Quienes nos gobiernan -o dicen hacerlo-, no cuentan, resulta evidente, con la capacidad de intraposición, que resulta fundamental a la hora de hacer política, a la hora de decidir por los demás, es decir, carecen de la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Esto, que en apariencia podría aparentar ser un dato menor, se pone en manifiesto con obviedad lastimosa en circunstancias como la de este martes.


    Los reclamos de los trabajadores, ya sean ocupados o desocupados, merecen, sin excusa, la atención plena de la dirigencia política y, más aún, del gobierno local. Podemos, por un lado, decir y saber que la violencia no resuelve las cosas, que no se puede reclamar el diálogo después de irrumpir a los golpes. Pero también podemos decir, sin desatender lo anterior, que tampoco puede ser posible que la única forma que tienen algunos sectores de ser escuchados sea irrumpiendo con violencia. Es inadmisible que ésa sea la manera que tienen de recibir atención, cuando ya están acorralados.


    El origen y trasfondo del reclamo, (ante reiterados incumplimientos del intendente Pulti en relación a la tardía provisión de recursos para efectuar los trabajos de obra pública pactados por el plazo de un año, cooperativas de organizaciones sociales tomaron durante la mañana de este martes el Concejo Deliberante), puede despertar distintas opiniones, como hemos podido escuchar o leer en estas horas. Pero hay otras cosas que aún preocupan más, como por ejemplo que esta toma se sume al anecdotario de quienes estuvimos dentro o fuera del recinto, atentos al acontecer, asusta que sólo vaya a ser un grito más contra el viento, de esos que estamos tan acostumbrados, cuando las voces se van hacia otro lado, cuando no llegan a los oídos a los cuales estaban destinados.

    Insisto, ayer no había quien piloteara en la tormenta, no había bombero en pleno incendio, por ser metafórica y no decir con toda la boca que la persona que debió estar presente, brilló, pero por su ausencia. Es claro que el Intendente tienen que cambiar muchas cosas, en muchas áreas, pero sobre todo, tiene que asumir las responsabilidades, todas. No sólo hay que salir en las fotos cuando llega La Copa Davis o cuando se inaugura una Cumbre de Alcaldes, o cuando llegan fondos extraordinarios de nación o provincia, sino también hay que estar a la hora que estallan los conflictos de los que menos tienen.


María José Sánchez
majosanchez@gmail.com

Foto de www.0223.com.ar

domingo, octubre 18, 2009

364 días




-¿Qué esperabas? -suspiró Úrusla-. El tiempo pasa.
-Así es -admitió Aureliano-, pero no tanto.”
Gabriel García Márquez (Cien años de Soledad)


El consumismo en el que osamos existir, nos fuerza a vivir en montañas rusas sentimentales, hay días instaurados comercialmente como de festejos, los famosos “Día de...” que tienen intrínseca la capacidad de causar el efecto contrario en muchos. Como hoy, Día de La Madre, o como lo llaman ahora, desde hace algún tiempo, queriendo atenuar efectos: Día de la Familia.
Me vienen a la memoria las actividades que me hacían hacer en la primaria para días como éstos, nos hacían manufacturar algún tipo de presente en clase con el objeto de ofrecérselos a la/el agasajado. A mi siempre me ocurrió que cuando llegaba junio y el Día del Padre cumplía un domingo más, tenía que darle el regalito a mi madre, que también cubría esas funciones desde siempre. Después de muchos más años, cuento con cierta perspectiva y me resulta absurda la crueldad de hacer pasar a los chicos por eso. En mi caso particular no había casi dolor, sino más bien una confusión infantil: cuando uno nace ciego no sabe que es ciego hasta que alguien se lo dice y el que no sabe, es como el que no ve, dicen los refranes. Pero cuando llegaba la hora de la artesanía para las mamás, no había confusión, era parte de la normalidad.
Ahora, adulta, o como se llame tener 27 años, vivo otra circunstancia. Tuve madre hasta los 19, es decir, nací viendo. Entonces, se lo que se sentían los Días de las Madres, al menos los de antes: llegar a las doce de la noche del sábado con el regalo preparado, si es que había logrado aguantarme en la semana y no se lo había dado ya. Ahora, me fuerza la costumbre, compro regalos para mis tías y últimamente, dos de mis primas.
Los días como hoy, que ahora se innecesarios, no deberían obtener tanto crédito, no deberían estar tan sobre estimados. No importa la edad que tengas, cuando tus padres mueren, siempre te quedás huérfano. Entonces me pregunto, si ya hay otros 364 días para que, los que los tengan, puedan estar con las madres o los padres o los abuelos, ¿porqué hacer de un día algo especial? Como si no fueran especiales todos los días. Nosotros, los que nos quedamos fuera de estos festejos con los años, también tenemos 364 días para extrañarlos, siendo tal vez estas lineas sólo una forma más de hacerlo. Pero hay fechas que siempre nos terminan lacerando el recuerdo, nos obligan a sonar un poco resentidos con el calendario de los comercios, y nos solidarizan con todos esos nenes y nenas que esta semana hicieron su regalito y se lo tuvieron que dar a otro, o que dentro de algún tiempo, querrán que cuando llegan ciertos domingos de octubre, uno pueda dormirse el sábado y despertarse el lunes.

María José Sánchez
majosanchez@gmail.com


viernes, septiembre 25, 2009

Cartón lleno


Hagan juego señores. Para todos aquellos que estaban convencidos que el mejor premio que el municipio le podía dar a los contribuyentes de la ciudad eran asfaltar las calles, iluminar los barrios, proveer con los insumos necesarios las salas de atención primaria y mantenerlas abiertas, poner en valor los establecimientos educativos, podar los árboles, limpiar los baldíos, etc... bueno, estaban equivocados, nada de eso resulta a la hora de incentivar a los que mes a mes, pagan sus impuestos. Por ello, desde la Secretaria de Economía y Hacienda, han propuesto un plan que da por tierra la supuesta demanda de obra pública y nos demuestra donde están los verdaderos intereses de los vecinos: se sortearán un taxi 0 KM con licencia, 20 notebooks, 30 becas educativas y bonos de compra de $200 en hipermercados de cuestionada habilitación.

Ahora, viéndolo en perspectiva, ¿quién no cambiaría la tranquilidad de saber que si un hijo se accidenta, la sala de su barrio va a estar preparada para atenderlo en tiempo y forma por un notebook? Nadie. ¿Quién, en este mundo, preferiría que el colectivo entre en su barrio por nuevas calles y llegar a tiempo al trabajo o a la escuela cuando hay ordenes de compra por $200? Pregunto: ¿qué insensato optaría por que las ratas no estudien con sus hijos en algunas escuelas municipales, cuando existe la gran oportunidad de que alguien, sólo uno de nosotros, se haga acreedor de una taxi con licencia, vaya a saberse de dónde?


Me indigna pensar que haya algún reaccionario que prefiera darle de comer a sus hijos mediante la obtención de un trabajo digno cuando hay algunas becas educativas esperando a un puñado de afortunados que no saben que, en realidad, esas becas no deberían ser premios, sino políticas de estado. En fin, yo, que pago mes a mes, debo tener esperándome algunos cartoncitos de bingo listos, junto a un puñado de porotos. Sólo una idea me queda dando vueltas: para algunos, gobernar Mar del Plata de manera equilibrada, es más difícil que sacarse el Loto.


María José Sánchez
majosanchez@gmail.com

viernes, septiembre 18, 2009

El Clarín, estridente, sonó

“Si no andan prevenidos,
los medios de comunicación los
llevarán a odiar a los oprimidos
y amar a los opresores”

(Malcolm X)


Y a la voz de la Gran Jefa, la derecha corrió. Huyó de un recinto donde la Democracia, Jefa y Señora, se paseaba pletórica, pues el enemigo, aquel que históricamente amparó y creció bajo el poder de los golpistas y asesinos, se batía en retirada. Por un lado, era esperable que el bolsillo de muchos dirigiera sus votos, pero resultó lamentable observar como, sin descaro alguno, se defendían posturas empresariales a capa y espada, que sólo reivindicaban una Ley de la última Dictadura, como si el simple hecho de que fuera un Decreto de Videla, que amparaba monopolios económicos y limitaba las voces del pueblo, no fuese razón más que suficiente para cambiarlo.
Pero hay buenas noticias, muy a pesar de ellos. Hay buenas noticias porque se votó por ideologías, por convicciones. Los que se fugaron amparados bajo el techo de De Narváez, tienen las ideas muy claras: quieren el poder económico para unos pocos que, casualidad, son ellos. Y los que se quedaron a dar el debate, a expresar sus posturas, son los hombres y mujeres que hacen que tengan sentidos estas líneas. No se trata de oficialistas u opositores, me niego a pensar de manera tan simple. Nunca, en ninguna votación de leyes de envergadura como la de Medios de Radiodifusión, la de Flexibilización Laboral, El Decreto 125 sobre las retenciones, etc., hay lugar para votos no positivos. Siempre es igual, se vota en contra o a favor de los pobres. Pueden disfrazarlo como quieran, pero al final de cuentas, es sólo eso lo que importa. Algunos han venido errando el camino, y resulta agradable verlos cada tanto darse una vuelta por la izquierda.
Lo que se logró con esta media sanción, lo que se logrará cuando los senadores la aprueben en unas semanas, es un paso hacia adelante en la senda de la libertad, alejándonos otro paso de la noche más negra de nuestra historia. A aquellos que se arrastraban en la oscuridad hace 30 años, ganando fortunas por mirar para otro lado, por ser funcionales al genocidio, que vivieron cómodos y cobijados todos estos años, deberán empezar a acostumbrarse que a las ideas ahora no se las calla con las botas, sino que se defienden con los votos.

María José Sánchez
Mar del Plata
majosanchez@gmail.com

martes, julio 28, 2009

Viva la diferencia

Este concierto se lo dedico a la

señora Justicia, en honor a las

vacaciones que parece se está tomando”

(V for Vendetta, Larry y Andy Wachowski)


Las obligaciones ideológicas son ineludibles. Podemos dejar de hacer muchas cosas, olvidarnos de otras tantas, pero cuando de Ideas se habla, -creyendo profundamente en ellas, claro-, no pueden esperar. Esas obligaciones las juzga la conciencia... y a mi me gusta dormir tranquila. La responsabilidad que tenemos con aquello en lo que basamos nuestras reflexiones, aquello que pensamos y decimos, no puede ser evadida.

Hoy, al leer las declaraciones de Mario Llambías, titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), donde manifiesta su respeto al ex ministro de Economía de la última dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, siento la necesidad de diferenciarme, de decir que no soy ni mejor ni peor que él, pero si afirmar que soy otra cosa, que no soy lo mismo.

Es imposible no ver como ciertos dirigentes rurales cada vez se esfuerzan menos por ocultar sus simpatías y afinidades con momentos siniestros de nuestra historia y con quienes perpetraron un genocidio hace 30 años. No es la primer declaración de este estilo que genera la misma vergüenza y la misma bronca: hemos oído en boca del presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, frases golpistas que, junto a lo dicho ayer, me niego a dejar pasar de largo, porque podemos oponernos a esos dichos hablando con amigos, compartiendo algún café, pero quienes militamos por la igualdad de oportunidades, por la justicia social y por sostener el sistema democrático, debemos hacer oír nuestro repudio. Porque cuando se expresa respeto hacia alguien como Martínez de Hoz, utilizando los medios de comunicación que se le brindan con generosidad, no sólo se lo hace por ser uno de los fundadores de la Sociedad Rural Argentina, hay mucho más detrás de eso. Algunos, los que cuentan de a millones y lloran los centavos, parece, pueden decir lo que sea, donde sea y cuando apetezcan; otros, da la impresión, los que viven en la desigualdad o la injusticia, sólo tienen derecho a mantener la boca cerrada y la panza vacía.

Sino, todas y todos aquellos miembros de la clase política que digan encuadrarse en los espacios democráticos y progresistas y no condenemos este tipo de expresiones que perjudican no sólo la vida democrática de la República, sino que son ejemplos claros del desprecio con que aún se manejan estos sectores económicos de gran poder, nos convertimos en cómodos encubridores, hacemos del silencio, otra vez, esa herramienta macabra que alguna vez fue, para pasar desapercibidos, para no tener posiciones firmes en momento inciertos, somos aquello que siempre criticamos, somos cómplices.


María José Sánchez

Mar del Plata

majosanchez@gmail.com

sábado, julio 19, 2008

Aplaudiendo a la Sociedad Rural

Mezclada con otros, con otros que nunca debieron mezclarse con ella. Demostrándonos una vez más que la oscuridad de la ignorancia más cruel, es, todavía, la que conduce las acciones de miles. ¿Confundidos quizá? ¿desorientados, tal vez? Equivocados, seguro. Abundar en repeticiones ya casi vacías de tanto nombrarlas, como decir que quienes no aprenden, están condenados a repetir los mismos errores, aburre.

Me gustaría escribir de memoriosos que baten palmas como verdades irrefutables, pero sólo puedo hablar de sombras fantasmales que se ciernen, volando bajo, como aves carroñeras listas para devorarnos. Y en un acto alguien dice al micrófono “siga don Luciano que está todo bien”. No, don Luciano: está todo mal. Toda esta mezcla cae mal, tan mal que se siente revuelto, a punto de vomitar.

Tanta educación nos falta, tan inmaduros somos, que, en nuestra sociedad, se puede colocar a quienes apoyaron un genocidio al lado de quienes reclaman por seguridad o por que los sueldos alcances a los precios.

Encima la esquizofrenia se transmite por televisión. No quiero verlo, pero siento un deber de la conciencia y me obligo a prestar atención, a ver si todavía ese acto de cerrar lo ojos y taparme los oídos con las manos en un gesto casi inconsciente por preservar la cordura, hace que me parezca a esos que se cosían los párpados y se tapiaban a cal y canto las orejas para no enterarse del dolor de otros. Una vez un español, nunca supe quien, dijo que con la palabra argentino, sólo podía formarse otra palabra: ignorante. Pero no hablamos de la ignorancia de no saber, hablamos de la ignorancia de saber y olvidar o, peor aún, de no aprender jamás.

Hay muchos que hacen política en este país saliendo a pescar cada tanto, firme el mediomundo en la mano, porque saben que en río revuelto está su ganancia. Hoy, en el río sopla el frío viento de una sudestada que atenta con todo, que llega a la orilla dejando el mal sabor del desconcierto y llevándose los restos de un tejido social roto. Tender la mano y pelear por las causas de otros, es llenarle la panza a alguien que no sólo padece el hambre de la falta de comida, sino que sufre la invisibilidad de los prescindibles, es arropar a un mendigo una noche, antes de que muera de frío en la calle, sin nombre, sin pasado, congelado por la indiferencia. Ponerle el hombro a la solidaridad, no es abogar por los que más ganan y nada les importó jamás de aquellos que padecer la indigencia centenaria, no es querer que vuelvan los tiempos de comprar de a dos licuadoras y poder viajar afuera, pero sí es hablar con la voz de los que la perdieron, es reconstruir los lazos fraternales, mirando a los ojos a los que más sufren hasta reconocernos en ellos, hasta saber cuan saladas son sus lágrimas.


María José Sánchez

majosanchez@gmail.com

El significado de las palabras

Todas las palabras fueron alguna vez un neologismo”

(Jorge Luis Borges)


Hasta los diarios más vendidos del país, que deberían recordar haber visto ya estas cosas, hicieron de sus crónicas de esos acontecimientos, meras columnas en amarillo patito: hablaron de represión. La cosa parece haber sido así: “Se lo pido por tercera vez señor, le pido que salgan de la ruta, que se haga a un costado. Se lo pido por favor, -¿Quién dijo que no hay gendarmes educados?- se lo estoy pidiendo por favor”. Luego de las reiteradas negativas (tres), los gendarmes procedieron a cumplir la orden de despejar la ruta para garantizar el constitucional libre circulamiento. Entre varios uniformados se llevaron detenidos a menos de veinte ruralistas que, desde el suelo, se negaban a cumplir este pedido. Fueron tomados desde los tobillos y las muñecas y subidos a las camionetas.

Ahora bien, a muchos nos resulta cuando menos llamativa esta novedosa manera de aplicar lo que los medios masivos de comunicación llamaron represión. Claro que surgen muchas preguntas ante este nuevo significado de ese conocido vocablo, además se comprende porqué Voltaire decía que antes de hablar había que redefinir los términos, ya que se puede usar la misma palabra para referirse a dos cosas diferentes, para expresar dos ideas distintas. Sería bueno saber si a Kosteki y Santillán la policía les pidió tres veces que por favor, por favor señor, dejaran de manifestarse, o tal vez las balas de plomo pidieron permiso antes de agujerearles el cuerpo y quitarles la vida, porque a eso también le llamamos represión. También sería interesantes saber de que manera educada y con que suaves modismos le pidió que dejara de insistir en su reclamo salarial a Fuentealba el oficial que le disparó por la espalda, desbaratándole la nuca de un escopetazo. Es que a eso le decíamos represión, eso nos indignaba, nos hacía saltar las lágrimas de la impotencia.

Tal vez las palabras cambien de significado, o lo que cambie sean los actores, los tipos de reclamos. Pasa que resulta un poco injusto. Pasa que cuando los 24 de Marzo gritamos verdad y memoria no vemos las cacerolas. Pasa que cuando en el sur se matan maestros o piqueteros se desangran en el piso en alguna calle de la capital, o la montada nos pasa por arriba con los caballos en la Plaza de Mayo, no vemos que se corten las rutas con las 4 x 4. Pasa que cuando la inseguridad nos golpea, no hay ninguna conferencia de prensa que dure 100 días.

Para algunos represión no es lo que pasó en la ruta 14 un sábado de junio. Para algunos la represión no es sólo generada por la policía o los gendarmes, sino por el hambre, el sufrimiento, la falta de justicia, la soledad de tantas marchas en las que apenas somos un puñado: porque algunos sectores de la sociedad también reprimen y de las maneras crueles, aunque no empuñen fustas o monten a caballo, aunque no tiren gases lacrimógenos. Reprimen cuando desempolvan las ollas para pedir que los ricos sean más ricos y los pobres sigan muriendo en la miseria.

Entonces, la ignorancia, la falta de educación del pueblo da bronca, da bronca y se llena una plaza. Los que estaban ahí sabrán que a más de la mitad no los llevaron de las narices, ni fueron por un sueldo, sino por ese sentimiento compartido que se llama indignación. Pero lo sabrán sólo quienes allí estuvieron, porque la televisión mostró otra cosa, siempre parece mostrar otra cosa: la tendenciosidad a la orden del día. En fin... a Menen todos lo veíamos jugar al basquet mientras en Tucumán los chicos se morían de hambre, sin micrófonos, sin cámaras.

16/06/2008

María José Sánchez

Mar del Plata, Argentina

majosanchez@gmail.com



http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69125

sábado, abril 05, 2008

La misma injusticia.


El mismo día, 40 años de diferencia.


"Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos"

Martin Luther King


Carlos Fuentealba, Maestro Argentino Asesinado en una protesta por aumentos de sueldos.