lunes, julio 30, 2012

Otro capítulo en la guerra mediática entre el Gobierno y el Grupo Clarín


             La batalla mediática en Argentina no tiene tregua, ni la tendrá. Para el Grupo Clarín, corporación mediática atrincherada en la oposición más violenta al gobierno nacional, cualquier tema es bueno, si permite elaborar una operación que empañe a algún funcionario, salpique a algún grupo de militantes, o genere, cuanto menos, un par de días de titulares en los diarios o zócalos en los canales de noticias que maneja ese grupo.
            Así también el Gobierno Nacional difunde y amplifica todo lo que pueda dañar a al multimedios, a su dueña Ernestina Herrera de Noble, señalada como partícipe de la dictadura y apropiadora de niños, y su CEO, Héctor Magnetto, vínculo civil de los genocidas.
            Esta guerra sin cuartel ha tenido sus momentos claves, con la Ley de Medios Audiovisuales, por ejemplo. El diario Clarín ha difamado a todo aquel que ha podido y ha elaborado controversiales operaciones que, en la mayoría de los casos, resultan difíciles de probar. Es común que estas explosiones mediáticas cuenten con la compañía del Diario la Nación, también opositor, que suele pisar en la huella que deja el Grupo Clarín cuando avanza con sus noticias.
            Dicen que para demostrar que se entiende el problema, es bueno poner un ejemplo. Entonces eso haré, en vez de opinar sobre quien o quienes portan la verdad como estandarte, porque es eso, justamente, lo que no quiero hacer, prefiero que los lectores saquen sus propias conclusiones, ya que esa es la mejor forma de asimilar la información, sino es mera imposición.
            El ejemplo llega de la mano de algo que está ocurriendo en estos días. Resulta que una agrupación política afín al Gobierno nacional, llamada Vatayón Militante, realiza, desde hace tiempo, actividades culturales dentro de las cárceles de Villa Devoto, Marcos Paz y Ezeiza. Además, mediante un operativo coordinado en conjunto con el Servicio penitenciario Federal, hicieron una   actividad en un local en la ciudad de Buenos Aires, donde ingresaron las personas privadas de su libertad junto a todos aquellos que quisieron participar, puesto que el evento era público y gratuito. Se dividieron en grupos para realizar actividades culturales, vigilados por guardias, cada sector tenía cinco de ellos. El ‘Vatayón’ no decide que presos asisten, eso lo resuelve en primer lugar el interno que se anota en el evento, “y luego debe ser autorizado por cada juez en particular, de cada juzgado en especial, analizando cada caso específico y el juez es quien firma esa salida transitoria, que es parte del derecho de la persona privada de su libertad”, según afirman en un comunicado difundido por la agrupación luego de la denuncia hecha por Clarín.
        Aquí es probable que el lector ya se haya dado cuenta de qué tipo de denuncia realizó el multimedios anteriormente mencionado, si pensó en que el diario tituló “Militancia todo terreno: sacan presos de la cárcel para actos del kirchnerismo”, acertó. Cuando se enteraron de las actividades que este grupo militante kirchnerista realizaba subieron videos, fotos (que, vale aclarar, fueron publicadas por la agrupación militante oportunamente) y notas referidas a ese tema y a “El “Vatayón Militante”, con “entrada libre” en las cárceles”. Naturalmente, como ocurre en estos caso, los referentes políticos de la oposición se hicieron prontamente eco de esto y junto con el multimedios llevaron todo un poquito más allá, afirmando que el Kirchnerismo recluta presos como fuerza de choque, prácticamente que están por abrir las puertas de las cárceles para que los presos invadan las calles al grito de ‘Viva Cristina’ y nos ataquen a nosotros, que sí somos personas de bien.
            La exageración no es mía, es una lectura de las publicaciones que pueden leerse con respecto a este tema.
            En el comunicado anteriormente mencionado, la agrupación manifiesta que “como toda la cultura es política, y nosotros no escondemos nunca nada, hacemos política y la política la planteamos, entre otros aspectos, desde la cultura. Así, se dieron momentos de enorme compañerismo, de inclusión y visibilización (…). Y para nosotros, cada uno y una de las personas privadas de su libertad, son exactamente iguales: ya fueron condenados o están esperando una condena o un veredicto por el delito que cometieron o no. Desde ese lugar, desde la deuda social que debe recoger la sociedad y con ésta, la militancia, es que trabajamos con todos los internos e internas, en igual condiciones”.
            Esto ya ha dado mucha tela que cortar para la prensa opositora, que de seguro aprovechará el tema durante un buen tiempo. Ahora, hagamos el ejercicio del análisis, de la evaluación de la lectura y no caigamos en la réplica vacía, es decir, elaboremos nuestra propia opinión. Toda exageración es mala, toda mentira en este sentido, perversa. Es evidente que se busca un fin determinado a la hora de publicar estas cosas, que no tiene nada que ver con los chicos y chicas que realizan estas actividades culturales y políticas, sino que apunta a intentar golpear el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.      Seguramente mucho de aquellos que sólo lean Clarín o la Nación, estarán convencidos de que el gobierno recluta presos para sus actos, pero sería interesante, además de necesario, escuchar las otras campanas, que siempre suenan. De la misma manera que aquel que sólo lee a los medios afines al gobierno no tendrá críticas y poseerá, seguro, una visión también sesgada de la realidad, que en definitiva, es una construcción y los ladrillos de esa construcción deben pegarse con el cemento que se mezcla, necesariamente, con algunas paladas de cal y otras de arena.

1 comentario:

Néstor Salgado dijo...

Muy buena nota, un abrazo