miércoles, febrero 08, 2012

Al revés de la Almendra



Sueña un sueño despacito entre mis manos
Hasta que por la ventana suba el sol.”
(Spinetta)
            Hay tipos así, hay tipos que logran inspirarte, que te generan una sensación positiva, que pueden transmitir armonía, paz. Hay personas que logran hacerse eternos en la lucha por la vida, y esa luz que lograron inventar y cuidar durante años, sigue iluminándonos, aún cuando ese sol que fueron, ya no está.
            Luis Alberto Spinetta se me representa, ahora en el recuerdo, ya en la memoria, como una criatura frágil, aunque fortalecida desde adentro, exactamente al revés que una almendra. Su cuerpo flaco, sus ademanes lánguidos, su voz suave, calma. Su integridad impenetrable, su dignidad sin tacha, su lucha por vivir, por batallar contra la muerte. Parecía débil por fuera, pero era la fachada de un hombre valiente, fuerte. Así, como una almendra, pero al revés.
            Hoy se murió El Flaco, la música es toda pena. Algo se va a ese lugar donde se nos van las cosas lindas, las que no vuelven. Pero no creo que la tristeza sea la única forma de despedirlo, al contrario. Cuando alguien hermoso nos deja, hay que saludarlo con una sonrisa. Una sonrisa agradecida, llena de reconocimiento.
            Decir que es inolvidable, es una obviedad. Decir que no va haber otro  igual, es una promesa. Querer acomodar en algunas líneas el pesar de saber que sólo volveremos a escucharlo en grabaciones, ahora, con la angustia tan fresca, cuesta tanto como querer respirar en medio de una gran tormenta. Es que él ya dijo tanto en sus canciones, que ahora, pretender agregar un verso más, es como dejar caer una lágrima al mar. Por eso, sólo queda por agregar la esperanza y decirle, chau Flaco, hasta la vuelta.

María José Sánchez
majosanchez@gmail.com

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